New York, September 1, 2001

NEWS | Un Arte Extraterrestre

Yolanda Pantin
 
net@ari
Pieza que expondrá Merhi en el New Museum of Contemporary Art

Yucef Merhi llegó a Nueva York procedente de Caracas hace apenas un par de años. En ese corto lapso de tiempo, y contra las aves agoreras que lo advertían  de toda suerte de obstáculos y dificultades, el muy joven artista venezolano logró penetrar las intrincadas redes de exhibición del arte en esa ciudad. Su anterior exhibición en Exit Art de esa ciudad, llamó la atención de críticos y curadores quienes valoraron en este artista el uso de la mas alta tecnología como soporte de su discurso. Merhi estudió Filosofía en la Universidad Central de Venezuela y en la New School University. Tiene varios libros de poesía publicados, de tal manera que su trabajo artístico no puede desligarse del ejercicio poético, ni como lector y ni como autor. 

Y.P.- Se que eres un lector, por ejemplo, muy apasionado de Alejandra Pizarnik, me gustaría que me dijeras qué aporta a tu trabajo, en apariencia tan frío y desapegado, tan cerebral, un trabajo como el de la Pizarnik que más semeja, como todo trabajo poético, según como yo lo veo, una “masa emotiva”?

Y.M.- Debo confesar que siento una irremediable pasión por la vida y obra de Pizarnik, al punto de haber diseñado el primer sitio que hubo en Internet sobre esta escritora. En Alejandra encontré una fuerza que empujaba las palabras y las lanzaba a un abismo inconcluso, de modo tal que no llegaba a engendrarse el vacío sino una suerte de duda que permaneció abierta. Alejandra no escribía, hacía el amor con las palabras. Y en relación a las palabras, lo que he alcanzado hasta ahora no son más que variaciones de lo que planteé inicialmente, es decir, otra manera de concebir el poema, donde el objeto es una extensión de la palabra, un instrumento con una finalidad muy bien definida. En este sentido, el Reloj Poético es un poema que cambia cada segundo y que se hace otro de sí mismo 86.400 veces; Micrologos, un trío de poemas microscópicos; Poetic Alchemy, un poema constituido por billetes; y así sucesivamente. Si adoptamos esta perspectiva para apreciar mi trabajo, entonces se podría inferir que estas piezas, lejos de ser “obras de arte”, son simplemente construcciones poéticas que difieren de la poesía tradicional. La poesía otorga al objeto su condición de obra de arte. Volviendo a Alejandra, no es casual que esta virtuosa de la palabra también se haya dedicado al arte. En una entrevista que Martha Isabel Moia realizara a Pizarnik, Alejandra comentó que en la pintura se liberaba de la tensión que provocan las palabras, de evitar trabajar con las palabras. Aludiendo a esta afirmación, me inclino a pensar que Pizarnik erigía sus versos con cierto rigor más allá de la emotividad que caracteriza a su obra, lo cual coincide con mi práctica .

Y.P.- Me gustaría que habláramos de la recepción de tu trabajo en Venezuela. Creo que ese tema es muy importante porque marca una enorme diferencia entre los mundos, entre el primer y el tercer mundo. ¿No es esa situación muy dramática también para un artista, el que para que su obra sea comprendida dependa del uso y conocimiento cotidiano de cierta tecnología?

Y.M.- En Venezuela ocurre un grave problema y es que el arte, eso que hacen los artistas y que algunos llegan a mostrar públicamente, es apreciado, en términos generales, como un elemento decorativo y en algunos casos como entretenimiento. Esta situación ha descalificado el sentido “real” que puede tener una obra. Por ejemplo, cuando presenté un trabajó llamado “Poliverso”, sistema que me tomó 4 años de  investigación, pasó desapercibido en el circuito expositivo de Venezuela. Un Poliverso, apartándolo de su condición plástica, representa un nuevo recurso literario, así como el palíndromo, que concebí a partir de la secuencia matemática de Fibonacci. 
De igual modo, he tenido la oportunidad de exhibir bases de datos como la de CANTV en la que se muestran datos sensibles y comprometedores. ¿Cuál fue la reacción? Ninguna. ¿por qué? El arte es una ficción. 
Siguiendo esta misma línea de trabajos llevé a cabo una acción que consistió en intervenir indefinidamente el portal del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Imber (www.maccsi.org) y modificar las bases del Salón Pirelli, una de las confrontaciones más “reputadas” de arte “contemporáneo” en esta capital. El resultado fue muy interesante, ya que no solamente se abrió paso a la creación del primer salón de arte digital de Venezuela, sino que además se propició un espacio para la reflexión. Curadores, críticos, artistas, y medios de comunicación cuestionaron la posición de un museo tan reconocido como el MACCSI. La falta de control en esta situación enervó a los curadores de la institución en cuestión, quienes decidieron no incluir ningún proyecto de net art en las entrañas de su fragmentado salón. Al menos ahora estos curadores deberían estar más conscientes de que los artistas no son marionetas y que el arte debería ser tomado con mayor seriedad, no como “decoración de interiores”.
Cómo te darás cuenta, el hecho de que no se comprenda el trabajo de un artista que esté manejando un discurso contemporáneo no solamente depende del uso o desuso de la tecnología que nos brinda el mercado actual. Otros elementos como la educación, la información,  la capacidad reflexiva, y la aceptación, son componentes fundamentales para asimilar cualquier propuesta, ya sea artística o de cualquier índole. 
Me preocupa, como he citado en entrevistas anteriores, que alguien como la actual regente de la Dirección de Artes Visuales de Venezuela, justificando ingenuamente que la tecnología conduce al agotamiento, hiciera afirmaciones tales como “quisiéramos que los jóvenes despegaran un poco, que no se queden tanto en la utilización de la tecnología. Hay que replantearse el dibujo, hay que replantearse la pintura". (8 de Febrero de 2001, Diario El Mundo. Caracas). Declaraciones como esta son las que sitúan a un país en el tercer mundo. 

Y.P.- ¿Qué nuevos retos y problemas plantea, por ejemplo, el arte en la red? ¿qué es para ti el arte del futuro? O mejor aun: ¿tiene futuro el arte?

Y.M.-Todas las personas que están vinculadas al arte de una u otra manera se muestran curiosos por el presente y el futuro del net art o arte en la red. La red es un medio que ha crecido y madurado en estos últimos años gracias a distintos acontecimientos como la caída del Nasdaq, la creación de Napster, entre otros tantos eventos, sumados a la aparición de diversas soluciones y problemas sociológicos en torno a Internet y el frecuente uso de las computadoras. El arte en la red que se está desarrollando hoy día define la apertura de un nuevo mercado dirigido seguramente a las nuevas generaciones. El avance y evolución  del mercado tecnológico ha ocurrido vertiginosamente y, por motivos naturales a nuestra condición humana, la sociedad en la que vivimos exige que todo marche a la misma velocidad. Bajo estas premisas se está configurando la siguiente etapa, la de creación. El arte en la red se viene gestando desde hace 3 décadas; sin embargo, no es hasta la aparición de la www que muchos artistas se afirmaron como net artistas. Y aún así, no es sino hasta el año pasado (2000) que finalmente las grandes instituciones museísticas y galerías de prestigio comenzaron a aceptar e introducir en sus espacios propuestas de este género. Todavía es necesario que se filtren muchas cosas, tanto teórica como prácticamente. De los muchos problemas, uno de los que más me llaman la atención es la incompatibilidad. A pesar de todos los esfuerzos que se están haciendo por crear un entorno común a todas las máquinas que se conectan a la red, existen diferencias cuantiosas en el desenvolvimiento de las aplicaciones que  dependen del computador, de la versión y tipo de navegador (Netscape, Internet Explorer, etc). Lo curioso, si es que se puede llamar así, es que un usuario llega a percibir una “realidad digital” distinta a la que pudiese advertir otro usuario. Esto hace que la percepción de arte en la red sea dinámica a priori. A lo largo de la historia del arte nos damos cuenta de que muchos artistas han intentado capturar el movimiento. Pensando en esto visualizo al arte del futuro como un espacio donde predominará el movimiento en su definición más elemental y la exploración de todas nuestras aptitudes sensoriales. Todavía hay muchos términos que ya estamos habituados a escuchar  como realidad virtual y holografía, entre otros tantos mecanismos que permiten la interacción de nuestros sentidos, que apenas se encuentran en una etapa embrionaria. Tal vez sea egocéntrico decir que el arte dejará de tener futuro cuando nosotros (la especie humana) dejemos de existir, lo cual me conduce a pensar en la naturaleza del arte y en un “arte extraterrestre”. 

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El 19 de Octubre de 2001 se inaugurará en el New Museum de Nueva York  la exposición  CIN-O-MATIC: Memory an Cinematic Perception que permanecerá abierta hasta el 30 de Diciembre de ese año. Los artistas que participarán en ella son Adirft collaborative project, Willy Le Maitre-Eric Rosenzveig, John Cabral, Joseph Nechtaval y Yucef Merhi. Los curadores de la muestra son Michele Thursz, y Anne Ellegood, curadora del New Museum. Michele Thursz es la fundadora de Moving Image Gallery y es una de las promotoras del net art y digital art más reconocidas de NY; recientemente, en su edición correspondiente a los meses de julio y agosto, la revista Artbyte publicó un artículo sobre el trabajo de esta curadora y promotora artística quien es considerada la Mary Boone del momento. 
 

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